sábado, 4 de julio de 2015

Cambiar la zona euro, democratizar la economía.

4 de julio de 2015.

Los partidos políticos y movimientos ciudadanos se han ido quedando atrás. Como máximo, planteamientos nacionales y un impacto para cada Estado de los que conformamos la Unión Europea.

Pero Grecia demuestra que necesitamos  un planteamiento global europeo, cuyo primer y principal objetivo sea modificar el sistema de decisiones económicas.

Leyendo ayer a Stockhammer me di cuenta de lo antidemocrático y proburocrático que es el sistema político de la zona euro. En Estados Unidos sería inconcebible que el banco central fuese quien decidiese si compra deuda pública del Estado (si la admite como garantía para sus préstamos). Sería poner al banco central, que no tiene legitimidad democrática directa ninguna, por encima de las autoridades legislativa y ejecutiva, elegidas en las urnas.

En la zona euro, por contra, hemos permitido que sea el Banco Central Europeo, que, repito, no se somete a la elección del pueblo soberano, quien decida si quiere o no financiar, y en qué medida, a los Estados nacionales. Puede decidir si admite un bono de deuda pública de un Estado miembro o no. Es más, se permite decirle a los gobiernos y parlamentos de los Estados qué política fiscal deberían llevar a cabo. Y, para colmo, hemos permitido que el FMI sea quien fije los ejes económicos.

¿Tan difícil es recordar que son las urnas las que deben decidir adónde queremos ir y cómo queremos hacerlo?. Esta rigidez no democrática nos conduce al desastre.

Problemas europeos necesitan de respuestas europeas. Por ejemplo, un referéndum a nivel de la zona euro sobre la estructura de las instituciones de poder. Si no abrimos las avenidas de la libertad en la política económica de los países europeos, será preferible romper la zona y retornar a las políticas nacionales. También depende de nosotros.

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