domingo, 8 de diciembre de 2013

Economía española: estancamiento en la depresión.

España: estancamiento en la depresión.

Ignacio Escañuela Romana.
8 de diciembre de 2013.


¿Cuál es la situación exacta de la economía española en diciembre de 2013?. ¿Cuáles son sus perspectivas de futuro?. Voy a centrarme en tres indicadores claves, renta nacional, precios y balanza porcuenta corriente. Utilizo los datos y estimaciones del The Economist, muy interesantes porque recogen lo que piensan diferentes economistas consultados, son los siguientes:

1. PNB (Producto Nacional Bruto, que es una estimación del flujo anual de producción en todo el país).

- Caída entre 1'2% y 1'5% en el PNB nacional, año 2013. Estimación media = -1´3%.
- Crecimiento del PNB en el año 2014 entre 0% y 1%. Estimación media = 0´5%.

Estos datos son los peores de entre los grandes países, a excepción de Italia. Alemania, por ejemplo, crecerá el 1`7% el próximo año. La zona euro el 1%.

En definitiva, España tiene un muy débil crecimiento, tan reducido que equivale a un estancamiento. EEUU crece el 2'7%, el Reino Unido el 2´6%. Países que sufrieron crisis financieras e inmobiliarias similares.

2. Precios.

España tendrá un 0´6% de aumento en el IPC (una estimación muestral del crecimiento de los precios que pagan los consumidores finales). Una inflación decididamente inferior a la de la zona euro, que estará en torno a 1´2%. Alemania 1´6%.

¿Cuál es la relación con el ínfimo crecimiento económico?: es la atonía en la demanda efectiva española la que impone a las empresas recortes en los precios de venta. Como venden muy mal, tienen que mantener sus precios muy bajos. Algunos economistas toman este dato como positivo, cuando, en realidad, señala justamente a nuestra falta de crecimiento económico y nuestro desempleo masivo y de larda duración.

3. Balanza de pagos por cuenta corriente. Que mide la posición comercial, de transferencias y servicios del país, en relación con el resto de países.

Tenemos un superávit en 2013 del 0´8% del PNB, y en 2014 del 1´6%. Significa que vendemos más al exterior de lo que compramos. Es este dato el que nos permite estabilizar nuestra situación dentro de la zona euro.

El problema está en que este superávit depende crucialmente de nuestra crisis. Es la débil demanda interna la que impulsa hacia abajo nuestras importaciones. A lo que añade el impulso que da a las empresas de vender hacia el exterior. Es sorprendente leer declaraciones oficiales que parten del superávit exterior para afirmar que la economía española ha entrado en un nuevo período histórico. Preferiría un poco de déficit en el saldo exterior (que significa también que las inversiones superan el ahorro nacional) con más crecimiento.

En definitiva, España es una economía estancada en los niveles más bajos de una caída explosiva de cuatro años. Lo que ha llevado a nuestro paro a niveles récord en el mundo de países desarrollados. La estimación da un crecimiento para 2014 tan tenue que apenas ronda el 0%. Y es esta terrible parálisis en niveles tan bajos lo que nos hace mantener incrementos de precios bajos y superávit en el saldo de la balanza por cuenta corriente. Una situación realmente comprometida y que produce demasiado sufrimiento social. Una situación que exige políticas decididas de expansión de la demanda agregada, dentro de la zona euro si ésta armoniza y coordina políticas nacionales expansivas, o fuera, si Alemania, la Comisión y el BCE continúan imponiendo políticas restrictivas y deflacionistas.

Para finalizar, Francia está entrando en una situación aproximadamente similar a la vivida por los países de la zona euro del sur de Europa. Sus previsiones de crecimiento van descendiendo mientras cae su inflación pero persiste una saldo negativo en la balanza por cuenta corriente. Esto fue lo que les sucedió a Italia, Portugal y España. Es cierto que estos países tenían peores datos, pero la evolución de Francia es negativa y dudo que pueda soportarla política y socialmente.

La decisión de constituir la zona euro entre países que no cumplían las condiciones de las zonas monetarias óptimas y con un diseño institucional y político claramente insuficiente, ha traído estas consecuencias tan inaceptables.  




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