domingo, 17 de noviembre de 2013

¿Por qué nos dan miedo las palabras "eficiencia" y "eficacia"?.

La eficiencia en el sector público.

Ignacio Escañuela Romana.
17 de noviembre de 2013.

No comprendo las razones por las que nos da miedo hablar de eficiencia en el sector público. Es necesaria y olvidarlo equivale a incumplir la obligación de gestionar correctamente.

El sector público tiene un impacto doble sobre la economía:

A- Por una parte, el gasto público favorece la producción, y lo hace tanto más cuanto mejor sea el empleo que se le da. Incluyendo la lucha contra la desigualdad, que genera eficiencias económicas siempre que no borre los incentivos de los agentes económicos. 

Ahora bien, al igual que le sucede al capital privado, la inversión pública sufre de rendimientos positivos pero decrecientes. Simplemente porque los empleos van siendo progresivamente peores.

B- Por la otra, los impuestos tienen un efecto negativo sobre la producción:
- Primero, detraen renta del consumidos y de las empresas, reduciendo consumo e inversión y, en consecuencia, la demanda agregada.
- Segundo, reducen el rendimiento de las inversiones empresariales, pues una parte del beneficio que producen va ahora a pagos impositivos. Esto origina menores inversiones. ¿Cuántas?: depende de la estructura impositiva y hay que calcularla empíricamente.

Matemáticamente puede observarse en el estudio de Barro en 1990:

tasa crecimiento de la renta per capita = 
Γy = s· (1-t)·A1/α·t(1-α)/α – (δ+n)

Donde A es tecnología, t son los impuestos, el término que resta es una suma de la depreciación y el crecimiento de la población. s es la tasa de ahorro. El resto son constantes, al igual que la depreciación y el crecimiento de la población.

Lo que aquí me interesa en esa función:
i- El gasto público es positivo lo que viene reflejado en t como multiplicador. Esta cantidad es exactamente la del gasto.
ii- El gasto público es positivo pero sus rendimientos son decrecientes.
iii- Los impuestos que financian al gasto público tienen un impacto negativo reflejado en (1-t).
iv- Contrapesando ambos impactos, podemos maximizar el tipo impositivo y, por lo tanto, el nivel de gasto público.

No me interesa aquí la solución matemática, sí la responsabilidad del gestor público/ político. Frente a la realidad del problema a que se enfrenta, están los usos políticos/ propagandísticos tan comunes:
- Dar énfasis a los recortes si lo hace el contrario: al resultado de la pérdida en servicios o bienes generada. Nunca cuantificar el coste actual de los servicios y su eficacia real.
- Dar énfasis al impacto impositivo si es el rival quien sube los impuestos, olvidando los servicios, bienes o inversiones públicos para los que se recaudan.
- Jamás comparar, en consecuencia, los ingresos y sus costes con los gastos con sus beneficios. No intentar realizar una cálculo racional y públicamente cuantificable.

Es preciso lograr eficiencia en el sector público. Algo olvidado frecuentemente, a pesar de que el crecimiento de la renta por habitante depende, en parte, de ello.




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