sábado, 5 de octubre de 2013

Una política económica para la izquierda.

Ignacio Escañuela Romana.
5 de octubre de 2013.

Sabemos perfectamente qué propone la derecha en políticas económicas. Defiende que el Estado y el sector público deben ser lo más pequeños posibles, dejando a los mercados que trabajen en total libertad.

Que el objetivo sea, explícitamente o no, que  los ricos sean más ricos, no interviene en las consideraciones que voy a realizar. Demasiado a menudo, al pensar acerca de la economía, comenzamos introduciendo consideraciones éticas y nos olvidamos de analizar primero los resultados económicos cuantitativos.

Ahora bien, sabemos que, en su funcionamiento, los mercados generan, al menos, cuatro tipos de ineficiencias:

Primero, una fuerte desigualdad en la renta y la riqueza. No sólo atenta contra los derechos humanos, sino que está demostrado que la desigualdad es ineficiente económicamente. Si una persona no accede a los recursos básicos para su sostén, o no logra un servicio sanitario o una formación educativa íntegra y de calidad, estamos perdiendo todo lo que esta persona podría haber hecho, podría haber aportado.

El Estado puede dar estos bienes públicos y lograr una economía que integre a todas las personas. El bienestar global mejora.

Segundo, los mercados en determinadas circunstancias son anulados por empresas que logran posiciones oligopólicas o de monopolio. Al restringir la competencia, pueden imponer mayores precios y menores calidades.

Romper esta situación y lograr que haya muchas empresas que compitan entre sí, genera mayor bienestar económico y social. Si la situación es la de un monopolio natural, que no permite por sus costes fijos crear situaciones efectivas de competencia, el Estado debe imponer impuestos a los beneficios y reintegrar así, a la sociedad, lo que la empresa ha logrado por su posición dominante.

Tercero, en la economía se dan gigantescas ineficiencias por costes externos no internalizados. Estudiado por vez primera con profundidad por Pigou. Por ejemplo, una empresa que genera contaminación y no paga por ella: obtiene un beneficio irreal, que depende de que toda la sociedad está pagando por los costes que va generando. Los bancos tienden a tener esta situación, imponiendo costes excesivamente altos por los créditos que dan, y riesgos altísimos por los activos que venden.

Imponer impuestos o una normativa de compra/venta de derechos, consigue una situación socialmente mejor y un mayor bienestar social.

Cuarto, los mercados por sí solos nos llevan a situaciones de depresión económica a largo plazo. La escuela económica que afirma esto se llama keynesianismo y se contrapone a los neoclásicos o neoliberales (o monetaristas).

Luego el Estado mejora decisivamente el bienestar global a través de políticas macroeconómicas de estímulo. Especialmente si impactan en la inversión.


Ahora bien, ¿qué propone la izquierda?. Existe una serie de postulados que sigo escuchando y que me parecen totalmente incorrectos:

- El Estado puede y debe participar en empresas públicas en la producción competitiva de bienes y servicios, en todo tipo de sectores. Esto es sencillamente una receta para el desastre. Por ejemplo, el Estado produce peor y a más coste automóviles.

- El Estado puede y debe orientar la producción económica a través de los diferentes sectores productivos. Pero el mercado lo hace mucho mejor: impone precios que dan información completa y en tiempo real de qué conviene producir y cómo puede hacerse. El Estado simplemente no es capaz de lograr esa información y se equivoca. ¿Puede el Estado decidir en qué tiene un país ventajas comparativas?. No.
 
- El Estado puede imponer mayor igualdad mediante normas. En general, creo firmemente que para ello existen los impuestos y las decisiones de gasto. Sólo excepcional y justificadamente debe imponerse una distribución de la renta a través de normas.

En mi opinión, mientras la izquierda siga manteniendo propuestas económicas de este tipo no podrá ser una alternativa real a los neoliberales. Ganará elecciones, pero su gobierno carecerá de propuestas y políticas coherentes y realizables y se perderá en detalles que no modifican casi nada.

Donde sí estoy convencido que puede actuar una política de izquierdas es en los cuatro ámbitos apuntados:
 
- Políticas que combatan con el sistema tributario, el mantenimiento de servicios públicos y la realización de transferencias la desigualdad que genera el mercado.
 
- Políticas que eviten situaciones oligopólicas imponiendo mayor competencia y/o impuestos sobre situaciones de privilegio.
 
- Políticas que obliguen a las empresas y consumidores a aceptar el pago de todos los costes que imponen socialmente. La lucha contra la contaminación y el uso gratuito de recursos se encuentra aquí.
 
- Políticas keynesianas de estímulo a la demanda efectiva, para estabilizar la economía. Se hizo en los años 50 y 60 del siglo XX, logrando un mayor y mejor crecimiento económico que lo que estamos ahora mismo viviendo.

La izquierda tiene mucha culpa de que el pensamiento económico de derechas  sea hoy día predominante. Casi exclusivo. Debe pensar con más claridad y menores prejuicios. Así como debe partir de los fundamentos aportados por la teoría económica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario