sábado, 27 de julio de 2013

Bancos: las arterias del circuito económico.

Ignacio Escañuela Romana.
27 de julio de 2013.

El sistema financiero es el responsable de crear la mayor parte de dinero con el que funciona la economía. El Estado crea el dinero legal: en nuestro caso el Banco Central Europeo. Pero los bancos nos dan tarjetas de crédito, nos prestan dinero con el que compramos y a quien compramos a su vez compra, financian el circulante de las empresas mediante operaciones de crédito, acuden al mercado de deuda para comprarla y dar dinero a quien la vende a cambio de promesas futuras, etc.

La clave de la expansión del dinero es la relación entre las reservas bancarias (en sentido amplio: de las entidades financieras) y el conjunto de préstamos que éstas dan. No hay ningún misterio.

- Cuánto menores sean las reservas respecto a los préstamos concedidos, más dinero inyectan los bancos en la economía, facilitando la financiación de las decisiones de inversión de las empresas. El riesgo: no poder responder a las demandas de los depósitos que las personas físicas y las empresas han hecho en esos mismos bancos.

- Cuánto mayores sean las reservas, menos dinero se ofrece porque los bancos prestan menos. Contraen menores riesgos, pero también dan menos impulso potencial al crecimiento económico. Riesgo: que proyectos de inversión viables no sean desarrollados por falta de financiación.

El 15 de julio el FMI considera públicamente que la reforma bancaria española ha concluido y es un éxito: "Todos los bancos incluidos en los test de estrés superan el capital mínimo regulatorio exigido, del 9%, a cierre de marzo 2013". El acuerdo de Basilea III de septiembre de 2009, entre las principales economías mundiales, aumentó el nivel mínimo exigido de capital en acciones y reservas desde el anterior 2% hasta el  4,5% en 2015. Más un capital en los mismos conceptos adicional del 2,5%. Para 2015, estas reservas intocables y acciones sumarán, por lo tanto, un 7%. A esta exigencia se añadía una obligación bancaria adicional de mantener reservas de alta calidad (preferentes, etc.) por un 6% y de menor calidad por un 4'5%.

Esta reforma me preocupa porque priva de dinero a la economía. Es cierto que la variable expansiva fundamental son las decisiones de inversión, pero no es menos cierto que estas decisiones no pueden ser efectivas sin dinero.

De hecho, se expresan constantemente críticas a los bancos por no conceder préstamos e incluso se habla de introducir una legislación que les obligue a conceder facilidades crediticias a las pymes. No entiendo esta postura: los bancos existen para ganar dinero y es la normativa la que les impone los límites y condiciones en esa actividad. Si aumentamos las necesidades de reservas, justo en un momento de recesión económica que impulsa una caída dramática en los precios de los activos que los bancos poseen, las entidades financieras decidirán acaparar reservas y reducir la cartera crediticia.

Estoy curiosamente de acuerdo con Alfredo Sáenz: Basilea III es una carga pesada sobre le sisitema financiero y perjudica la recuperación económica. Estoy de acuerdo en que las reservas deben dotarse según sea la exposición al riesgo de cada banco.

En definitiva, tendemos a sobreactuar en función de nuestras experiencias pasadas y esto nos lleva a sostener actuaciones públicas procíclicas: que aceleran las expansiones y ahondan las crisis. Cuando el mercado de activos inmobiliarios se disparó y aceleró la economía y los ingresos, dejamos amplia libertad a los bancos y mantuvimos tipos de interés demasiado bajos. Cuando la economía estalló, hemos fijado criterios altos de reservas bancarias, limitando adicionalmente la capacidad crediticia del sistema financiero.

Me parece correcta la coordinación bancaria internacional. Me parece incorrecto fijar reservas altas sin ponderar los riesgos de los activos.

Una última reflexión. Hagamos lo que hagamos los bancos siempre tendrán una actividad de riesgo y podrán declararse en quiebra en ciertas circunstancias. Si queremos asegurarnos al 100% el que no puedan quebrar, entonces exigiremos un 100% de reservas y los bancos desaparecerán (¿qué van a prestar?). La actividad financiera es intrínsecamente arriesgada, pero da oxígeno a todo el circuito económico y sin bancos no habría economía moderna.

Finalmente, sí creo fundamental que la normativa sea muy estricta en la información al consumidor de servicios bancarios de todas las condiciones, costes y riesgos de estos servicios, mediación financiera y petición de créditos. Si no aseguramos esta información plena y transparente, el consumidor no podrá elegir los mejores productos y entidades.

No hay comentarios:

Publicar un comentario