miércoles, 19 de junio de 2013

La desigualdad: consideraciones sobre el origen y la intervención del Estado.

¿Cuál es el origen de la desigualdad económica?. ¿Cómo reducirla?.

Ignacio Escañuela Romana.

19/06/2013


La desigualdad en ingresos y riqueza puede provenir de dos fuentes. Ambas provienen, en último extremo, de la casualidad:
-          Hay personas que simplemente heredan más que otras. O que tienen la fortuna de que les toque un premio en algún juego. O alguna circunstancia similar.
-          La diferente dotación personal de capacidades/ habilidades que suponen una capacidad distinta de ingresos. Estas capacidades pueden ser genéticas o adquiridas. Por ejemplo, un atleta olímpico tiene una mezcla de ambas que le capacitan para tener mayores ingresos que un atleta amateur.

Por lo tanto, nos encontramos que en esta sociedad los individuos y familias tienen diferente renta y riqueza y que éstas tienden a repetirse. Una persona que tiene una herencia superior, y su familia una renta superior, tiende a tener una mejor educación y mayores influencias sociales, con lo que tendrá a continuación esa alta renta. Se llama movilidad intergeneracional al porcentaje de variación de personas para las que existen diferencias relevantes entre los ingresos de los padres y los ingresos de los hijos, estableciendo algunas marcas de separación entre clases.

Existe el mito de que las personas pueden salir de su situación de renta baja a través del esfuerzo y el trabajo. Sin embargo, todas las estadísticas disponibles muestran que la permeabilidad entre clases sociales es pequeña y que la que se da depende de la intervención de poderes públicos: educación pública, legislación para la igualdad de oportunidades. No es casual que Canadá o Suecia tengan una movilidad muy superior a la española: es producto de la mejor dotación de bienes y servicios públicos.

¿Por qué están aumentando las diferencias de renta y riqueza en todas las sociedades industriales?. Lo cierto es que los economistas no se ponen de acuerdo en cuál sea la principal causa. Se han propuesto diferentes factores:

-          La globalización que, al aumentar la competencia internacional entre países y sectores, provoca reducciones de precios y finalmente de salarios en los países más desarrollados.
-          El incremento del sector terciario, de servicios, que tiene productividades y salarios más bajos y provoca una reducción global de las rentas de trabajo.
-          La caída en la intervención de los sectores públicos que reducen sus servicios e inversiones, provocando un menor reequilibrio de las fuerzas del mercado.

En todo caso, sí está claro cómo podemos reducir decisivamente la desigualdad social:

1º Aumentar los servicios y transferencias públicas esenciales: sanidad, educación, atención social a las familias con problemas, transferencias de renta a las familias con menores ingresos, transportes públicos para el acceso al resto de servicios, etc.
2º Aumentar las inversiones públicas, incrementando las infraestructuras básicas que toda la población utiliza.
3º Establecer una estructura impositiva mucho más progresiva, que imponga tasas porcentualmente decisivamente más altas a quienes más tienen y a quienes más heredan.
4º Reforzar y hacer respetar la legislación más básica sobre seguridad social y atención al desempleo.

Sí desconfío de intervenciones normativas que hacen cargar el coste desproporcionadamente sobre algunas personas. Me parece preferible, en general, intervenciones extensas que den soluciones basadas en ingresos y gastos públicos.

Por ejemplo, en mi opinión una ley que impida al propietario de un inmueble recuperarlo si el inquilino no paga el alquiler, o el préstamo hipotecario, es muy peligrosa por sus consecuencias a largo plazo. Lo vemos muy claro cuando hablamos de bancos, pero no tanto si nos referimos a segundas viviendas de muchos ciudadanos. Pero si los bancos creen que no podrán recuperar sus préstamos: ¿cuándo concederán nuevas hipotecas a personas que no pueden comprar una casa si no es con un préstamo?. Si un particular cree que no podrá recuperar una vivienda que dio en alquiler: ¿la alquilará alguna vez?.

Dicho de otro modo: ¿no sería más saludable que el Estado aumentase sus impuestos con el objetivo de relanzar sus inversiones en viviendas públicas?, ¿no es más sensato que sea el Estado quien cargue con la responsabilidad de dar vivienda digna y segura y no particulares/ empresas/ bancos sin discriminar circunstancias o los efectos a largo plazo?.


La conclusión general es clara: sólo la intervención pública puede reducir las desigualdades existentes. Y debe hacerlo estableciendo un presupuesto público mayor al que tenemos en España, que garantice la oferta de bienes y servicios públicos y que amplíe el empleo público. Reduciendo la desigualdad, los estudios económicos señalan que, además, aumenta la eficiencia de la economía.

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