lunes, 27 de mayo de 2013

Plan de estímulo económico del PSOE: un enfoque erróneo.


Plan de estímulo económico del PSOE:  un enfoque erróneo.

Ignacio Escañuela Romana, 26 de mayo de 2013.

Ante una depresión económica como la española actual, creo que hay dos ideas que tenemos que extinguir de nuestras políticas económicas si queremos salir lo antes posible y con el máximo vigor de esta crisis:

  1. La idea de que estamos en una especie de depuración, en la que estamos pagando por nuestras culpas y volviendo a una especie de nivel lógico de bienestar o de gasto. Que implica lógicamente la concepción de que tenemos que continuar en la crisis para que toda la estructura se sanee y en un futuro lejano podamos comenzar a crecer con un fundamento económico más sano.

Por el contrario, la realidad es que esta gran depresión no se está llevando por delante una supuesta actividad económica insana, sino que está aniquilando toda nuestra estructura productiva y dañando nuestras posibilidades de crecer a largo plazo. ¿Por qué?: millones de personas expulsadas del mercado laboral, generaciones sin experiencia adecuada, estructuras comerciales aniquiladas, capital invertido que ha caído en desuso y termina deteriorándose, etc.

  1. La idea de que podemos empujar quitando obstáculos. Para que se entienda, tenemos un coche parado en una cuesta arriba y está retrocediendo cada vez más rápido. No podemos empujarlo cuesta arriba simplemente quitando los obstáculos que tiene por delante, sino que hay que arrancarlo.

La realidad de las empresas es que tienen un grave problema de demanda: no venden prácticamente a ningún precio al que puedan producir. Si les facilitamos la financiación no podremos sacarlas del atolladero, ya que la clave es que puedan vender. Es decir, las empresas no invierten porque tengan más financiación, sino porque las inversiones tengan perspectivas de rentabilidad. Ahora mismo, pocas inversiones son prometedoras.

Analizando el plan económico de estímulo presentado por el PSOE encuentro que padece del segundo enfoque. Cree que basta con dar financiación a la economía para que ésta comience a funcionar. Justo el error cometido por el gobierno del PP, que dio varias líneas de financiación a los bancos españoles esperando que éstos aumentasen los niveles de créditos y esto estimulase a la economía. La realidad fue que los bancos, enfrentados a una economía en caída libre, atesoraron el dinero para cubrir futuras pérdidas y se dedicaron al lucrativo y seguro negocio de comprar deuda pública.

Supongamos que conseguimos el acceso a los 60.000 millones de euros contemplados en el plan PSOE. Que la zona euro consiente que podamos dedicar estos fondos a lo que queramos. ¿Dedicaremos el núcleo de ese dinero a financiar empresas, pagar la mitad de sus nóminas, subvencionar sus cotizaciones sociales, etc.?.

Creo que existen dos defectos fundamentales en esa idea:

  1. Tal y como he indicado, las empresas no van a crecer y contratar porque las subvencionemos, sino porque puedan vender. Simplemente aprovecharan todo lo que puedan de ese dinero, para sanear sus contabilidades. El estímulo final será relativamente pequeño.

  1. Si una empresa es privada y se somete a la economía de mercado, ¿por qué interviene el Estado para decidir si puede o no sobrevivir y crecer?. ¿Por qué van a desaparecer una empresas porque otras, con los mismos fines de lucro privado, sean apoyadas por el Estado?. No lo entiendo, y es económicamente ineficiente.

En vez de este enfoque, propongo otro diferente. No es nada nuevo, pero parece increíblemente olvidado en España. ¿Por el impacto de las ideas neoliberales?.

Tomamos los 60.000 millones de euros y los dividimos en dos gigantescos paquetes de estímulo:

-          Dedicamos la mitad a transferencias a las familias más pobres, que tienen una propensión marginal al consumo muy alta. Es decir, logramos por una parte aliviar algo su situación de pobreza. Por la otra, conseguimos que crezca el consumo y tire de la demanda agregada.

-          La otra mitad debe de ir directamente al gasto público, ejecutado a la máxima velocidad posible y en sectores en que las importaciones sean mínimas. Para ello, es inútil en este momento de depresión descentralizar el gasto en administraciones territoriales que tienden a ser más lentas y complican todo el proceso de transferencia y certificación. La celeridad es vital. Además, una parte importante debe ir a las inversiones clásicas en infraestructuras: vías férreas, carreteras, aeropuertos, etc. Sé que son intensivas en energía y que importamos el petróleo, pero el resto de materias primas son nacionales y es un sector básico para la recuperación nacional.

No son ideas nuevas, lo extraño es que las hayamos olvidado. Tampoco es difícil hacerlo, basta la voluntad decidida de impulsar nuestra economía nacional. La clave es ampliar la demanda efectiva: que las empresas vendan, compren y contraten.

Una vez logrado el tirón de demanda agregada, será el mercado el que se ocupe de decidir qué empresas sobreviven y crecen, y cuáles desaparecen. Dejo para las siguientes reflexiones el impacto en el mercado laboral y cómo creo que deberían ser sus reglas. Asimismo, la cuestión de qué papel debe jugar el Estado en la economía.

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