lunes, 8 de abril de 2013

¿CÓMO PODEMOS ESTIMULAR LA ECONOMÍA SIN INCREMENTAR EL DÉFICIT PRESUPUESTARIO?.

Ignacio Escañuela Romana.

7 de abril de 2013.

España: ¿Dónde estamos?. Es cierto que el déficit en los últimos años ha sido muy alto: más de 400.000 milllones de euros, a niveles que han rondado el 9% del PIB. Actualmente alrededor del 7%. La deuda pública acumulada alcanza el 85% del PIB español y su aumento es muy rápido en los últimos años.

En estas circunstancias, es cierto que la opción de expansión presupuestaria española es muy limitada. Es decir, a pesar de la depresión económica, apenas  podríamos oponerle un incremento neto importante en el gasto público. En el contexto de la unión monetaria, sin políticas cambiaria ni monetaria, la capacidad fiscal neta española es muy pequeña.

A esto se añade la voluntad declarada del Gobierno español de rebajar los gastos públicos, aun a costa de reducir servicios esenciales e inversiones que la economía precisa desesperadamente. La derecha ha cambiado la teoría económica por la brujería: la austeridad aumentará la confianza y ésta generará crecimiento. Esto es simplemente imposible: reducir la demanda produce una caída en la producción.

Pero, entonces, si no podemos expandir el gasto neto, ¿qué opciones quedan?. Es decir, supongamos que mañana hay elecciones al Congreso y Senado, y, por lo tanto, al Gobierno de España. Supongamos, además, que los partidos de izquierda, con sus diferencias, tienen una mayoría suficiente para gobernar y deciden pactar para hacerlo. Digamos, una situación similar a la actual en Andalucía. ¿Qué podrían hacer?.

Incluso en ese entorno de presupuestos controlados, puede aplicarse una política presupuestaria/ fiscal significativamente expansiva, a través de los siguientes elementos. Stiglitz los considera en su libro El Precio de la Desigualdad.

Primero, expandir gastos e ingresos fiscales en la misma medida. Se conoce como el multiplicador del presupuesto equilibrado: el Gobierno gasta el 100% de lo que recauda, mientras que las personas que pagan sus impuestos ahorrarían una parte de lo que tienen ahora que pagar al Estado. Esa tasa de ahorro que el Estado no tiene es lo que ahora se evita, generando un estímulo a la demanda.

Segundo, introduciendo impuestos más progresivos, que incidan proporcionalmente más sobre las personas cuya renta es más alta. Voy a poner el ejemplo del IRPF o impuesto sobre la renta de las personas, aunque la reforma fiscal debería incidir especialmente en las rentas del capital y en el impuesto de sociedades. Si subimos los tipos impositivos a las personas con más rentas anuales y transferimos ese dinero, a través de programas de ayuda, a personas de renta baja, lo que hacemos es crear un sistema más equitativo y, al mismo tiempo, expandir la demanda. Las personas con más baja renta, tienen inevitablemente una tasa de ahorro menor, por lo que gastan casi toda o toda su renta. Las personas más ricas hubiesen ahorrado más del dinero que ahora se ven obligadas a transferir al Estado. La diferencia en el ahorro entre ricos y pobres es lo que ocasiona otro estímulo a la demanda y, en consecuencia, a la producción y el empleo.

Tercero, los gastos del Estado deben centrarse en programas de alta incidencia en la demanda. Transferir dinero a grandes empresas en forma de subvenciones, incrementa la disponibilidad de personas que ahorran mucho (sencillamente porque tienen mucho). Transferir dinero a personas que viven en torno al umbral de la pobreza, aumenta el gasto global porque tienen tan poco que están obligadas a gastarlo todo. Estimula a la economía la transferencia que se realiza al pobre, y la desestimula si se la envía al rico.

Por lo tanto, existen posibilidades y alternativas. Incluso en esta circunstancia económica.

Ésta es una propuesta de política económica alternativa. Su base teórica es el keynesianismo. No modifica la estructura del sistema, pero sí da una respuesta directa a la evolución actual de ese sistema. Se encuentra dentro de la tradición de la socialdemocracia (un retorno a los orígenes de esa opción) por lo que es una buena base para un pacto global de la izquierda.

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